viernes, 4 de enero de 2013

MOVIMIENTO TERAPIA II

El movimiento es hacer, es crear, es transformar. La vida en si misma carece de sentido si estamos parados, estáticos. La Danza Movimiento Terapia nos ayuda, al ponerla en práctica, a aunar los elementos psicofísicos de los individuos. El movimiento, la danza y la comunicación no verbal utilizados de forma creativa, permiten expresar de forma simbólica sus sentimientos, inquietudes y preocupaciones.
Más tarde, las palabras hacen consciente aquello que se ha expresado simbólicamente a través del cuerpo, el movimiento y la comunicación no verbal.

En DMT se suele decir lo siguiente: El lenguaje es al pensamiento lo que la danza y el movimiento es al alma. El cuerpo expresa lo que sentimos y queremos. Es complicado mentir con el cuerpo. Las ideas fluyen.

¿Cuál es el valor en el ámbito de la Educación Especial? ¿En las escuelas? Trabajar a través del movimiento permite generar historias reales no sólo de carácter individual, sino sociales, favorece la recreación de situaciones que no están presentes. Creando una impronta en la memoria que ayuda a ampliar los recursos comprensivos y expresivos. Contar historias dónde no sólo "la cabeza" sino el resto de tu cuerpo forman parte.

Mejora la autoestima del niño y la niña así como el valor del grupo. Aprende recursos comunicativos tanto  no verbales como verbales para evolucionar. Inventa, memoriza, reinventa, discrimina y percibe, selecciona, ordena, recrea... en definitiva PIENSA, no desconectando de lo que allí está pasando sino activando su organismo en cada una de sus facetas a partir de la empatía kinestésica.

Envolvemos al alumnado en contextos creativos. Buscando relaciones sincrónicas y diacrónicas que generen impactos neuropsicológicos. No sólo a través de los canales de la vista y el oído (como ocurre en la escuela tradicional). No sólo a través de relaciones lineales entre lo que el profesorado enseña y los críos deben asimilar.

La creatividad permite buscar otros caminos de liberar la agresividad, otras fórmulas de solución ante los conflictos que generan problemas de conducta. Más aún en casos dónde los problemas de incomunicación no permite dotar de palabras las emociones y sentimientos implicados. Y la discapacidad en si misma supone, en muchos casos, una alta dosis de incomunicación, bloqueo emocional y cierre de canales expresivos.

Aumentarlos es aumentar las posibilidades de conectar con el mundo, formar parte de él y disfrutarlo.

MOVIMIENTO TERAPIA

De forma tradicional el movimiento intenta anularse a medida que vamos ascendiendo en las etapas educativas. Es por lo tanto relegado al Área Curricular de la Educación Física. En los ámbitos de la Pedagogía Terapéutica o incluso en Audición y Lenguaje no ocurre nada diferente. ¿Sería posible entender la cognición como un estrato del ser humano dónde nada más influye? Quizás la respuesta a esta pregunta es muy clara: NO. Sin embargo, en nuestras prácticas educativas solemos ver todo lo contrario.
Intervenimos parando el cuerpo, alejando todos los elementos "influyentes" negativos.  Entendemos que mejorar la atención supone pasar más tiempo sentado, mirando una actividad de lápiz y papel, en una carrera al entrenamiento lecto-escritor y la aplicación de algoritmos matemáticos. Pero ¿para qué leemos? ¿para qué sumamos, restamos? ¿Es para estar en el mundo? Y la pregunta más importante de todas estas ¿NO ES LA COGNICIÓN EL ALMACÉN DE LA IMAGINACIÓN Y LA CREATIVIDAD, EN DEFINITIVA DE LA SIMBOLIZACIÓN? Y ese almacén ¿se crea en varias dimensiones espaciales? Porque de ser así deberíamos permitir en las escuelas que los niños y niñas se movieran, construyendo y deconstruyendo los espacios en los que se desenvuelven. Limitar los procesos de enseñanza-aprendizaje al ámbito meramente congnitivo es no nutrirlo de todas las posibilidades, es bloquear el cuerpo para impedir que fluyan ideas nuevas. Y sin ideas el lápiz y el papel son entes vacíos.


martes, 3 de abril de 2012

EL VALOR DE LAS PALABRAS

Las personas necesitan comunicarse. Es el acto comunicativo lo que nos hace construir la denominada "intersubjetividad". El reconocer que el yo es diferenciado de los otros. Y que por lo tanto los otros existen. El hablar por hablar permite, a las personas afectadas por algún tipo de situación compleja que se les presenta en la vida, reelaborar el discurso interno y buscar soluciones. Al menos compartir sus sentimientos y los impactos emocionales que están viviendo. Las conclusiones racionales, rápidas, no llegan aunque se comiencen a vislumbrar racionalmente porque el caos interno que supone el dolor hay que ordenarlo.
Al hablar decimos lo que queremos y lo que no queremos. Y entonces descubrimos algo que no sabíamos que nos dañaba profundamente. Puede ocurrir que al sacar fuera la ira, la rabia, la tristeza, la decepción, el miedo... empiecen a brotar lágrimas. Esto, a pesar de lo que esta sociedad nos ha enseñado en muchas ocasiones, es un gran paso: nos permite elaborar el duelo. La pérdida de algo o alguien que nos parecía valioso.

En el caso de las familias que tienen un hijo con discapacidad este proceso de duelo es necesario. Encontramos que, años después,  no se ha elaborado el duelo y las madres, hablamos de madres porque son las que más asisten a las tutorías, siguen esperando a "otro hijo". Sufren la diferencia con los iguales, esos niños y niñas que crecen sin las mismas dificultades, sufren en el parque, en el colegio, en las actividades dónde sin monitores especializados no pueden participar... y construyen deseos lícitos para afrontar sus miedos al futuro. 
En estos casos, la escucha activa y pasiva, es fundamental para que no se sientan solas. Las tutorías dónde se les permite tener un espacio para hablar suponen una vía de escape y desahogo emocional. Porque muchas veces saben, como sabemos todos cuando algo se nos arrebata, que deben aceptar su realidad para avanzar como seres humanos. Sin embargo esa aceptación es un camino que no se puede andar en silencio. Como profesionales quizás deberíamos perder el miedo y la costumbre al no saber qué decir. Quizás no hay que decir gran cosa sólo permitir que el valor de las palabras broten y recuperen su valor terapéutico.